No es un test y no hay respuestas mejores. Es una conversación de unos minutos que termina situándote en un mapa — no diciéndote cómo eres, sino desde dónde estás mirando esto ahora.
Todo se queda en este navegador. Puedes verlo, exportarlo y borrarlo desde el archivo.
Ninguna parte de esto se escribe sin una cita de lo que acabas de decir. Donde no hay material, lo dice.
Sin conectar, Brújula funciona igual pero con los espejos escritos a mano y puntuando solo las elecciones cerradas. Conectada, el espejo recoge lo que acabas de decir y el evaluador puntúa también lo que cuentas en abierto.
Endpoint de las funciones
Token compartido
La clave del proveedor nunca vive aquí: vive en la función. Esta pantalla solo guarda a qué servidor llamar, y se queda en este navegador.
Lo que sale de tu dispositivo mientras hablas es el texto de la conversación, que va al proveedor para generar la respuesta y no se guarda allí. Lo que se queda guardado —tus sesiones y tu traza— no sale de aquí.